Sunday, March 11, 2012

Paella Valenciana by Héctor Falcón


  • Ingredientes
  • 1/2 kg de frango
  • 1 kg de polvo
  • 1 kg de lula
  • 2 kg de mexilhão
  • 1/2 kg de camarão médio
  • 1/2 kg de arroz parborizado
  • 2 unidades de cabeça de alho grande
  • 3 unidades de tomate para molho
  • 1 unidade de pimentão amarelo
  • Açafrão e sal a gosto
  • Decoração:
  • 6 unidades de camarão grande ou lagostim grande
  • 6 unidades de mexilhão com casca
  • 1 unidade de pimentão vermelho
  • 1 unidade de tomate

  • Modo de Preparo
    1. Parte ? 15 minutos:
    2. Coloque a metade dos alhos para dourar no azeite
    3. Acrescente os frangos temperados
    4. Cozinhe até dourar
    5. Reserve o frango
    6. Em uma panela a parte cozinhar o mexilhão com casca e o camarão grande
      Parte ? 20 a 30 minutos:
    1. Coloque a metade dos alhos para dourar no azeite
    2. Acrescente as lulas
    3. Cozinhe até dourar
      Parte ? 40 a 50 minutos:
    1. Acrescentar o polvo, frango e o mexilhão
    2. Acrescentar água do camarão até cobrir os ingredientes
    3. Acrescentar o tomate e pimentão picados
    4. Deixar ferver até pegar gosto e ficar suculento
      Parte ? 20 a 30 minutos:
    1. Colocar água fria (3 de água para 1 de arroz) e alçafrão
    2. Colocar o arroz
    3. Espelhar o camarão médio
    4. Enfeitar a gosto
    5. Cobir com papel alumínio
      Decoração:
      Parte ? 20 minutos:
    1. Ferver água com sal
    2. Cozinhar os caramões grandes inteiros ou lagostim até ficarem avermelhados
    3. Cozinhar o mexilhão com casca
    4. Obs: Lembrar de acrescentar sal e temperos a gosto

    Sunday, November 13, 2011

    "Me caí del mundo y no sé por dónde se entra".

    Por: Eduardo Galeano, periodista y escritor Uruguayo Lo que me pasa es que no consigo andar por el mundo tirando cosas y cambiándolas por el modelo siguiente sólo porque a alguien se le ocurre agregarle una función o achicarlo un poco.. No hace tanto, con mi mujer, lavábamos los pañales de los críos, los colgábamos en la cuerda junto a otra ropita, los planchábamos, los doblábamos y los preparábamos para que los volvieran a ensuciar. Y ellos, nuestros nenes, apenas crecieron y tuvieron sus propios hijos se encargaron de tirar todo por la borda, incluyendo los pañales. ¡Se entregaron inescrupulosamente a los desechables! Si, ya lo sé. A nuestra generación siempre le costó botar. ¡Ni los desechos nos resultaron muy desechables! Y así anduvimos por las calles guardando los mocos en el pañuelo de tela del bolsillo. Yo no digo que eso era mejor. Lo que digo es que en algún momento me distraje, me caí del mundo y ahora no sé por dónde se entra. Lo más probable es que lo de ahora esté bien, eso no lo discuto. Lo que pasa es que no consigo cambiar el equipo de música una vez por año, el celular cada tres meses o el monitor de la computadora todas las navidades. Es que vengo de un tiempo en el que las cosas se compraban para toda la vida. Es más! Se compraban para la vida de los que venían después la gente heredaba relojes de pared, juegos de copas, vajillas y hasta palanganas..... El otro día leí que se produjo más basura en los últimos 40 años que en toda la historia de la humanidad. Botamos absolutamente todo. Ya no hay zapatero que remiende un zapatero, ni colchonero que sacuda un colchón y lo deje como nuevo, ni afiladores por la calle para los cuchillos..... De ‘por ahí’ vengo yo, de cuando todo eso existía y nada se botaba. Y no es que haya sido mejor.. Es que no es fácil para un pobre tipo al que lo educaron con el ‘guarde y guarde que alguna vez puede servir para algo’, pasarse al ‘compre y bote que ya se viene el modelo nuevo’. Hay que cambiar el auto cada 3 años porque si no, eres un arruinado. Aunque el coche esté en buen estado. Y hay que vivir endeudado eternamente para pagar el nuevo!!!! Pero por Dios. Mi cabeza no resiste tanto. Ahora mis parientes y los hijos de mis amigos no sólo cambian de celular una vez por semana, sino que, además, cambian el número, la dirección electrónica y hasta la dirección real. Y a mí me prepararon para vivir con el mismo número, la misma mujer, la misma casa y el mismo nombre.....Me educaron para guardar todo. Lo que servía y lo que no. Porque algún día las cosas podían volver a servir. Si, ya lo sé, tuvimos un gran problema: nunca nos explicaron qué cosas nos podían servir y qué cosas no. Y en el afán de guardar (porque éramos de hacer caso a las tradiciones) guardamos hasta el ombligo de nuestro primer hijo, el diente del segundo, las carpetas del jardín de infancia, el primer cabello que le cortaron en la peluquería....... ¿Cómo quieren que entienda a esa gente que se desprende de su celular a los pocos meses de comprarlo? ¿Será que cuando las cosas se consiguen fácilmente, no se valoran y se vuelven desechables con la misma facilidad con la que se consiguieron? En casa teníamos un mueble con cuatro cajones. El primer cajón era para los manteles y los trapos de cocina, el segundo para los cubiertos y el tercero y el cuarto para todo lo que no fuera mantel ni cubierto. Y guardábamos... . ¡¡Guardábamos hasta las tapas de los refrescos!! los corchos de las botellas, las llavecitas que traían las latas de sardinas. ¡Y las pilas! Las pilas pasaban del congelador al techo de la casa. Porque no sabíamos bien si había que darles calor o frío para que vivieran un poco más. No nos resignábamos a que se terminara su vida útil en un par de usos. Las cosas no eran desechables. Eran guardables. ¡Los periódicos! Servían para todo: para hacer plantillas para las botas de goma, para poner en el piso los días de lluvia, para limpiar vidrios, para envolver. ¡Las veces que nos enterábamos de algún resultado leyendo el diario pegado al trozo de carne o desenvolviendo los huevos que meticulosamente había envuelto en un periódico el tendero del barrio. Y guardábamos el papel plateado de los chocolates y de los cigarros para hacer adornos de navidad y las páginas de los calendarios para hacer cuadros y los goteros de las medicinas por si algún medicamento no traía el cuentagotas y los fósforos usados porque podíamos reutilizarlos estando encendida otra vela, y las cajas de zapatos que se convirtieron en los primeros álbumes de fotos y los mazos de naipes se reutilizaban aunque faltara alguna, con la inscripción a mano en una sota de espada que decía ‘éste es un 4 de bastos’. Los cajones guardaban pedazos izquierdos de pinzas de ropa y el ganchito de metal. Con el tiempo, aparecía algún pedazo derecho que esperaba a su otra mitad para convertirse otra vez en una pinza completa. Nos costaba mucho declarar la muerte de nuestros objetos. Y hoy, sin embargo, deciden ‘matarlos’ apenas aparentan dejar de servir. Y cuando nos vendieron helados en copitas cuya tapa se convertía en base las pusimos a vivir en el estante de los vasos y de las copas. Las latas de duraznos se volvieron macetas, portalápices y hasta teléfonos. Las primeras botellas de plástico se transformaron en adornos de dudosa belleza y los corchos esperaban pacientemente en un cajón hasta encontrarse con una botella. Y me muerdo para no hacer un paralelo entre los valores que se desechan y los que preservábamos. Me muero por decir que hoy no sólo los electrodomésticos son desechables; que también el matrimonio y hasta la amistad son descartables. Pero no cometeré la imprudencia de comparar objetos con personas. Me muerdo para no hablar de la identidad que se va perdiendo, de la memoria colectiva que se va tirando, del pasado efímero. De la moral que se desecha si de ganar dinero se trata. No lo voy a hacer. No voy a mezclar los temas, no voy a decir que a lo perenne lo han vuelto caduco y a lo caduco lo hicieron perenne. No voy a decir que a los ancianos se les declara la muerte en cuanto confunden el nombre de dos de sus nietos, que los cónyuges se cambian por modelos más nuevos en cuanto a uno de ellos se le cae la barriga, o le sale alguna arruga. Esto sólo es una crónica que habla de pañales y de celulares. De lo contrario, si mezcláramos las cosas, tendría que plantearme seriamente entregar a mi señora como parte de pago de otra con menos kilómetros y alguna función nueva. Pero yo soy lento para transitar este mundo de la reposición y corro el riesgo de que ella me gane de mano y sea yo el entregado.

    Wednesday, October 12, 2011

    Lino Garzón Sandoval: "DESABAFO": Havaneando

    Lino Garzón Sandoval: "DESABAFO": Havaneando: Ontem, 01/10/2011, o Butiquim da Carne organizou um evento singular para o espaço: a inauguração de uma exposição de fotos, do fotógrafo Hec...

    Friday, April 01, 2011

    Galeria de Héctor Falcón

    Panorâmica do Cais do Porto de Porto Alegre 4Panorâmica do Cais do Porto de Porto Alegre 5Panorâmica do Cais do Porto de Porto Alegre 3Panorâmica do Cais do Porto de Porto AlegrePanorâmica do Cais do Porto de Porto Alegre 2Centro de Porto Alegre -Brasil
    Centro de Porto Alegre -BrasilCatedral Metropolitana e Palácio Piratini - Centro de Porto Alegre -BrasilAssembléia Legislativa - Centro de Porto Alegre -BrasilTeatro Aberto da Assembléia Legislativa - Centro de Porto Alegre -BrasilPasseio do Teatro - Centro de Porto Alegre -BrasilCentro de Porto Alegre -Brasil
    Espaço Cultural Santander e Museu da MoedaViaduto Otávio Rocha - Av Borges de Medeiros - Centro de Porto Alegre -BrasilCentro de Porto Alegre -BrasilViaduto Otávio Rocha - Av Borges de Medeiros - Centro de Porto Alegre -BrasilViaduto Otávio Rocha - Av Borges de Medeiros - Centro de Porto Alegre -BrasilPalácio de Justiça - Centro de Porto Alegre -Brasil
     Centro de Porto Alegre -BrasilMonumento a Julio de Castilhos - Centro de Porto Alegre -BrasilMonumento a Julio de Castilhos - Centro de Porto Alegre -BrasilMonumento a Julio de Castilhos - Centro de Porto Alegre -BrasilMonumento a Julio de Castilhos - Centro de Porto Alegre -BrasilCentro de Porto Alegre -Brasil

    Pessoal vem ver minhas fotos no Flickr, tem muita coisa interessante.
    Grande Abraço.

    Sunday, February 27, 2011


    Los carros de la Habana son tan antiguos como utiles pues si se tiene la suerte como yo de que algun familiar tenga uno, tus vacaciones seran inolvidables, esos carros andan como sea hasta con huecos en el piso ya monté, es una verdadera aventura incursionarse en alquilar uno de esos, los taxitas (no todos) pero gran parte de ellos mantienen los radios a lo maximo del volumen y no se importan con quienes estan adentro pagango la tarifa estipulada por ellos.

    La Habana


    Playas de la Habana - Cuba
    Pocas ciudades del mundo tienen el privilegio de tener playas lindas y con un azul tan intenso como las de la capital Cubana, en esas playas pasie toda my juventud y me enamore locamente de mucha gente, pues si una cosa nosotros los Cubanos sabemos hacer bien es eso... Siempre que vuelvo a casa las playas son mi prioridad pues es como descansar duplamente y retorno al Brasil completo de Felicidad.